El Almanzor

3 de junio de 2008. Para empezar este blog


Diré que soy castellano de tierra llana, la región de Tierra
de Campos. Cereales y barro. Sol y heladas. Gentes curtidas por el cierzo que reseca las gargantas y ciega los ojos.
Tierras venidas a menos, a casi nada.
Pero Castilla es mucho más. Montañas y bosques, ríos y lagunas, ciudades y aldeas que aún conservan esplendor y belleza de tiempos ancestrales.
Mi propósito es ir añadiendo a esta página sugerencias que se me ocurran con motivo de mis paseos y visitas por esta tierra mía.

martes, 13 de octubre de 2009

La sinagoga de Córdoba

   El término más frecuente para designar el lugar donde los judíos se reúnen para orar es “sinagoga”, que proviene del griego synagôgê y deriva a su vez del verbo synagô, cuyo siginificado es “juntar, reunir”. En hebreo sinagoga se denomina keneset (reunión) o bet ha-keneset (casa de reunión) y proseuhke (oración), en este caso utilizado como metonimia en el sentido de “lugar de oración”.

   Los modelos arquitectónicos más próximos a los edificios sinagogales no fueron los santuarios paganos del mundo greco-romano, sino más bien los bouleutêria o ekklesiastêria de los griegos, en los que se reunían para discutir; aunque arquitectónicamente hubo de ser modificado para añadir un espacio reservado a las mujeres. Por ello se utilizó el tipo basilical, con columnas alrededor de un espacio central y una galería sobre los pórticos interiores. Las sinagogas se ubicaban siempre en lugares cercanos al agua y en zonas elevadas de las ciudades, siendo el edificio más alto. Su orientación viene determinada por la disposición del arca u hornacina donde se situaba la Torá, de modo que el orante al entrar en la sinagoga estuviera de cara a Jerusalén. Antes de acceder a la sala de oración se pasaba por un pequeño vestíbulo o patio donde se encontraba un estanque para las abluciones de manos y pies.

   En la sala de oración se encontraba el arca en el que se custodiaban cuidadosamente uno o dos rollos de la Torá, que se envolvían en unos lienzos de lino y se guardaban en estuches. El volumen de la Torá se enrollaba alrededor de dos palos o cilindros de madera, conocidos como “arbol de la vida”. El arca era cubierta y ocultada a los ojos de los fieles con el paroket. Frente a ésta se encontraba la bimah. Algunas sinagogas contaban con bancos de piedra dispuestos a lo largo de las paredes donde se sentaban los fieles, aunque usualmente lo hacían en el suelo y sobre esteras. Los ancianos y miembros más destacados de la comunidad se sentaban delante y los jóvenes detrás.

   La Sinagoga de Córdoba es una de las más significativas de España junto a las de Santa María la Blanca y del Tránsito de Nuestra Señora, ambas de Toledo. Fue construida, según la inscripción fundacional conservada en su interior y cuya traducción es: “Santuario en miniatura y morada del Testimonio (o Ley) que terminó Ishap Moheb, hijo del señor Efrein Wadowa el año setenta y cinco. ¡Asimismo vuélvete, oh Dios, y apresúrate a reconstruir Jerusalén!”.., en el año 1315 (año 5075 del calendario judío, que comenzó el 20 de septiembre de 1314 y terminó el 1 de septiembre de 1315). No presenta acceso directo desde la calle, debiendo atravesar un primer patio desde el que se accede a una pequeña sala o vestíbulo de planta rectangular. En su lado Este encontramos unas escaleras que suben a la “tribuna o galería de mujeres”, donde éstas se situaban para asistir a la oración. En el muro norte se abre el acceso hacia la sala de oración, de planta cuadrangular. En ella, la zona superior de las paredes aparece decorada con yeserías mudéjares que presentan decoración de ataurique conformando estrellas de 4, 6 y 8 puntas y motivos vegetales que alternan con las inscripciones en escritura cuadrada, mayoritariamente fragmentos del Libro de los Salmos. En el muro oriental se abre un hueco de unos 2,80 m de ancho, en el que se colocaba el ´aron; a ambos lados del mismo existen dos nichos o alacenas coetáneas a la construcción del edificio. Junto a este hueco y a mano derecha se encuentra la inscripción referente al fundador, anteriormente citada.

   En el Muro Norte volvemos a encontrar el mismo tipo de decoración enmarcando dos arcos de medio punto y uno central adintelado que se encuentran cegados. En la parte superior aparecen cinco arcos de medio punto que dan luz al edificio. En la parte central del Muro Occidental se dibuja un arco ojival y lobulado sobre el cual apreciamos una decoración con yeserías de forma romboidal. Éste enmarca un nicho en el cual se situaría el bimah. Para finalizar, en el Muro Sur se abren tres ventanales decorados también con yeserías e inscripciones que comunican con la galería de mujeres. Sobre ellos se disponen otros cinco arcos de medio punto por los cuales entra la luz.

   Tras la expulsión de los judíos (1492), la Sinagoga es transformada en Hospital de Santa Quiteria, destinado a curar la rabia. En 1588 se convierte en Ermita bajo la advocación de San Crispín y San Crispiniano, patronos del gremio de zapateros. En el siglo XIX pasa a ser escuela de párvulos, descubriéndose su valor artístico en 1884, en que es declarada Monumento Nacional.

   Desde entonces pasó por varias fases de restauración como la de Félix Hernández en 1929 y las iniciadas en 1977 hasta llegar a la reapertura del edificio en 1985 con motivo de la celebración del 850 aniversario de nacimiento de Maimónides.


   No he encontrado mejor descripción de la Sinagoga del Barrio Judío de Córdoba que la que acabo de transcribir, tomada de ArqueoCórdoba. Yo la visité, la disfruté y la fotografié. Producto del rato que pasé contemplándola son estos dos productos que os ofrezco:

1. Un vídeo



2. Una presentación, que se puede visionar todo seguido o de foto en foto. Las imágenes de aquí son de mayor tamaño que las del vídeo, para que se puedan ampliar si se prefiere leer los textos. [Pulsando en el cuadrado pequeño a la derecha del número de diapositiva, que parece una tele, se accede a pantalla completa].


No hay comentarios:


Arbol en Peñalba de Santiago